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      “Mirador: Cielo y Tierra”
      El libro del MIM que celebra a la ciencia chilena

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    • Miles de estudiantes entran gratis al MIM cada año

      Diversos programas del Museo facilitan el acceso de alumnos, alumnas y docentes de instituciones educacionales, para que nadie se queden sin vivir la experiencia MIM. 

       

      Solicitud de reservas para establecimientos educacionales

      Entra acá: bit.ly/reservasMIM

       escolares

      El Museo Interactivo Mirador (MIM) recibe en promedio 400.000 visitantes al año, siendo el tercer museo más visitado del país, sin embargo no todos saben que muchas de esas visitas corresponden a gratuidades entregadas a niños, niñas y jóvenes en edad escolar provenientes de establecimientos educacionales vulnerables.

      Son más de 80.000 las gratuidades que el MIM ofrece cada año, como también a cerca de 7.500 profesores o profesoras, permitiendo el acceso igualitario a una experiencia única en el museo de ciencias más importante del país, contribuyendo así a la equidad en la educación.

      De hecho, desde que se creó el Museo en el año 2000, más de 1.500.000 de sus visitantes han sido estudiantes de colegios vulnerables que acceden en forma gratuita.

      El beneficio se otorga a los colegios, escuelas, institutos o liceos con un Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE SINAE) mayor al 55%. Sin embargo, como una forma de incentivar la visita al Museo de las instituciones educacionales, las que estén bajo ese porcentaje pagan solo $600 por alumno o alumna, mientras que los estudiantes provenientes de particulares pagados cancelan $1.800. (Solicita tu reserva acá: bit.ly/reservasMIM)

      Además, mediante el Programa Museo Nocturno, en que el MIM ser abre especialmente cuatro noches en el año, se da acceso liberado a más de 3.000 alumnos o alumnas con modalidad de estudios vespertina.

      Estos son solo algunos de los programas sociales del Museo, con que busca ser un agente de equidad y acceso igualitario a estas experiencias relacionadas con la ciencia.

      En el MIM se encuentran personas de distintas realidades socioeconómicas, de distintas comunas, de distintas regiones y esta convivencia en torno a la ciencia, de forma libre y lúdica, resulta necesaria y tremendamente valorable.