Nueva sala Neurozona del MIM ha recibido más de 30 mil visitas a un mes de su inauguración

Además, algunos de sus módulos interactivos, como el “Anti-taca”, ya han pasado a formar parte de los nuevos clásicos del Museo.

 

Antitaca interior

Más de 30 mil visitantes han podido experimentar en la nueva sala Neurozona del Museo Interactivo Mirador (MIM) al cumplirse un mes desde su lanzamiento y donde se aborda de manera interactiva una de las preguntas más elementales sobre los seres vivos: ¿cómo aprendemos?

En este periodo de funcionamiento, algunos de sus 19 módulos ya han pasado a formar parte de los nuevos clásicos del Museo, como “No la dejes caer”, que pone a prueba las habilidades de cooperación y competencia de los visitantes, quienes se deben coordinar entre ellos para llevar una pelota a la meta maniobrando unos brazos mecánicos.

Otros nuevos íconos de Neurozona son el “Anti-taca”, un taca-taca que tiene una particularidad: funciona al revés, para así desafiar al cerebro a aprender rápidamente una nueva forma de jugar y donde lo más difícil es no meter autogoles; y “A prueba de todo”, donde exploran con el rol del miedo y su relación con las conductas de supervivencia.

La nueva sala del MIM, que es parte de la Red de Fundaciones de la Presidencia, tiene 250 m2, donde se desafían los sentidos, memoria y curiosidad de los y las visitantes, para descubrir las propiedades, funcionamiento y evolución del sistema nervioso de animales y seres humanos.

Al igual que las otras salas del museo, esta nueva exhibición responde al Modelo Educativo del MIM que se basa en lo lúdico, la interactividad y la exploración autónoma, y se enfoca en crear experiencias de aprendizaje únicas para niños, niñas y jóvenes, que promuevan la curiosidad por el mundo que los rodea.

En solo un mes de funcionamiento Neurozona se ha convertido en uno de los espacios más populares del Museo, fomentando el interés por la ciencia e incentivando la generación de preguntas.

Aprendiendo a aprender

La nueva sala Neurozona busca responder la pregunta ¿Cómo aprendemos? desde la perspectiva de la neurociencia. Esta capacidad está presente en todos los animales, incluidos los seres humanos, con la finalidad de desarrollarnos de la mejor forma posible en nuestro ambiente y así ayudar a regular la homeostasis, proceso que permite asegurar la supervivencia, a través de adaptaciones fisiológicas y conductuales que ocurren frente a los cambios en el medio ambiente.

Neurozona está organizada en cuatro ámbitos temáticos: ¿Cómo funcionan las neuronas?, ¿Cómo opera el sistema nervioso?, ¿Cómo las experiencias promueven el aprendizaje? y ¿Cómo aprendemos a lo largo de la vida?

Algunos de los módulos con que podrán experimentar en el primer ámbito son “Dame un impulso”, que invita a transmitir impulsos nerviosos entre neuronas y “Zoom a la conexión”, donde podrán experimentar con sinapsis virtuales como proceso de traspaso de información entre neuronas, y la plasticidad como adaptación a estímulos del mundo exterior. El segundo ámbito presenta módulos como “Ojo con el movimiento”, una representación/un modelo del sistema muscular de un ojo gigante que deben tratar de controlar, lo que involucra distintas funciones nerviosas.

En el tercer ámbito destaca “Cerebro predictor”, que aborda el aprendizaje asociativo a través de un desafío donde se debe predecir y responder anticipadamente; y “No la dejes caer”, que pone a prueba la cooperación y la competencia.

Por último, en el cuarto ámbito está “Código enigma”, una invitación a experimentar con el lenguaje y el aprendizaje para descifrar mensajes encriptados.

 

Antitaca portada