Un museo con historia

Este año el museo cumple 20 años de existencia y desde sus inicios marcó un hito en el ámbito de los espacios públicos. Esta es parte de la historia que ha destacado al MIM en estas dos décadas asombrando a la ciudadanía.

 

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 Donación Pelphs Dodge 1

 

 

 Museo con historia

 

Año 2000, cambio de milenio, de siglo y de década. Algunos pronosticaban un futuro brillante y otros, apocalíptico. En las radios sonaba Britney Spears, las micros eran amarillas, hacía su aparición la moneda de $500 y dejaba de existir Mundomágico. En ese contexto, un jueves 2 de marzo fue inaugurado el Museo Interactivo Mirador (MIM) y el sábado 4 abría sus puertas a público.

La idea del museo rondaba en la cabeza de la entonces primera dama Marta Larraechea, cuando durante los años 90 visitó el Museíto de Venezuela. “Quedé impactada. Tiene que estar en Chile, dije, aunque me tenga que ganar la Lotería. Luego de eso me iba a meter a todos los museos interactivos para mirar y sacar ideas”, contó en una entrevista. En 1995 creó la Fundación Tiempos Nuevos, que sería el marco institucional donde emergería el MIM.

Pese al escepticismo inicial y el alto costo de la inversión, que incluso llevó a pensar en su inviabilidad a mediano plazo debido a lo elevado de los gastos de mantención, el MIM se inauguró con el objetivo de fomentar actividades y manifestaciones del arte y la cultura, y la creación de espacios que contribuyan a la formación integral de las personas, privilegiando la participación de niñas, niños, jóvenes y familias de los sectores de menores ingresos.

De hecho el emplazamiento del museo no es fortuito. Fue planificado en el sector sur de la región Metropolitana, que en ese momento tenía pocas opciones culturales además de un alto índice de vulnerabilidad. Fue una importante declaración de principios en tiempos donde la cultura, la ciencia y el arte parecían ser patrimonio exclusivo solo algunos sectores de la capital.

Desde sus inicios el museo marcó un quiebre en la forma de acercar el conocimiento a las personas, con un estilo que involucra al visitante, desde su corporalidad hasta sus emociones, alejándose de la mera contemplación de objetos y priorizando el aprendizaje por medio de los sentidos. Por tal razón se considera un museo de tercera generación, cuyo foco es la interactividad más que el resguardo de objetos. Puede decirse que su contenido museal lo constituyen ideas, fenómenos o principios científicos.

Sin embargo, con el paso de los años algunas exhibiciones se han ido convirtiendo en habitantes vivos del museo, en clásicos queridos por el público y que han quedado en el inconsciente colectivo de generaciones.

Junto con el MIM, nació el programa de itinerancias, que ha recorrido 258 ciudades del país, llegando a lugares como Puerto Williams, Isla de Pascua, Juan Fernández o Putre, siempre en forma gratuita, de manera que no existan impedimentos económicos o geográficos para vivir la experiencia. Luego se creó el programa de Formación Continua de Profesores, el Museo Nocturno y otros programas sociales que reforzaron en los hechos la idea de que el museo es de todos y todas y es un activo interlocutor con sus comunidades.

En estos 20 años han nacido salas y han desaparecido otras. Se ha potenciado el parque y de alguna manera ya es una gran exhibición en sí misma, pero al aire libre. El museo ha sido un ejemplo en el ámbito de los espacios públicos, no ha dejado de renovarse y crecer, hasta convertirse hoy en día en un referente en el ámbito de los museos interactivos en el concierto latinoamericano. De hecho, durante estos años nos han visitado directores de otros museos similares en el mundo y ha existido el interés de autoridades de otros países, para replicar un espacio similar en esos lugares.

En este año, en que el MIM cumple dos décadas de existencia, hay mucho por revisitar, pero también poner la mirada hacia los próximos 20 años, donde la identidad del museo se fortalece y se actualiza con algunos conceptos claves como la inclusión, diversidad, el cuidado del medioambiente, e innovación, y que es reflejo de lo que hoy somos y queremos ser, nuestra personalidad, valores y aspiraciones.